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jueves, 19 de enero de 2017

LA GRATITUD


¿ERES UN HOMBRE O MUJER GRATO?




La gratitud, agradecimiento o apreciación, es un sentimiento, emoción o actitud de reconocimiento de un beneficio que se ha recibido o se recibirá. La experiencia de la gratitud ha sido históricamente un foco de varias religiones del mundo y ha sido tratada de forma extensa por filósofos de la moral como Adam Smith.

El vínculo entre la espiritualidad y la gratitud, se ha convertido recientemente en un tema popular de estudio. Si bien estas dos características no son ciertamente dependientes la una de la otra, los estudios han encontrado que la espiritualidad es capaz de mejorar la capacidad de una persona para estar agradecida y por lo tanto, aquellos que asisten regularmente a los servicios religiosos o participan en actividades religiosas son más propensos a tener un mayor sentido de gratitud en todo los ámbitos de la vida.

La gratitud está vista como una tendencia humana muy apreciada entre musulmanes, cristianos, budistas, judíos e hindúes. La oración con gratitud a Dios es un tema común en dichas religiones y por lo tanto, el concepto de gratitud impregna los textos religiosos, las enseñanzas y tradiciones. Por esta razón, es una de las emociones más comunes que las religiones aspiran a provocar y mantener en sus seguidores y se considera como un sentimiento religioso universal.

La palabra GRATITUD procede del vocablo latín GRATITUDO, que resulta de unir la palabra GRATUS (agradable y agradecido) y el sufijo TUDO (cualidad). La gratitud es el sentimiento que experimenta una persona al estimar un favor o un beneficio que alguien le ha concedido. Al sentir gratitud, el sujeto desea corresponder al mencionado favor, de alguna manera.

Los cristianos experimentamos un sentimiento de gratitud hacia Dios y lo demostramos por medio de la oración. Cuando valoramos lo que tenemos y recibimos, aún sin merecerlo, tenemos muchas razones para sentirnos agradecidos. Si no lo hacemos, es porque quizás estamos resentidos con alguien y nos impide ver que aún la vida, se la debemos a alguien. La gratitud es una deuda personal que tenemos con alguien que nos benefició, y debe ser tangible, no abstracta tanto con las personas como con Dios. No guardemos rencores, sino esforcémonos para que nuestras palabras estén siempre llenas de gratitud en todo y por todo. La gratitud es un componente muy poderoso y necesario para nuestra vida cristiana. Una fe constante, sin gratitud, se convertirá en una práctica religiosa, INEFICAZ Y HUECA, que nos hará olvidar la esencia de nuestra devoción. No se puede irradiar y mostrar amor cristiano sin gratitud, porque con el tiempo, su amor chocaría fuertemente contra las rocas del desánimo y la desilusión. John Henry Jowett decía: "Cada virtud separada de gratitud, está lisiada y camina con dificultad por la senda espiritual ".

La gratitud es uno de los medios principales por los cuales Dios, inyecta gozo y optimismo a la lucha y esfuerzo diarios en nuestras vidas. En cada circunstancia de nuestras vidas, podemos responder de dos maneras: Quejarnos o Alabar, pero no podemos alabar sin dar gracias; cuando alabamos y damos gracias, especialmente en circunstancias muy difíciles, hay una fragancia, un brillo, un atractivo que mana de nuestra vida, que bendice al Señor y a los demás. En cambio, cuando sucumbimos ante la queja, la murmuración y la lamentación, terminamos en un tobogán destructivo que nos conduce a la amargura y a la ruptura de relaciones. Casi toda la humanidad ha caído presa de una epidemia de ingratitud, pecado que como un vapor venenoso, está contaminando muy sutilmente nuestras vidas, hogares, iglesias y cultura. Ser agradecido, es como un aliento de aire fresco en un mundo contaminado de amargura y descontento. Una persona agradecida por la gracia redentora de Dios, mostrará la verdad del evangelio de un modo atractivo y convincente. Experimentemos lo mejor que Dios nos da en cada situación, con gozo, esperanza y gratitud. Dejemos a un lado las quejas, la amargura, la murmuración, ya que la ingratitud nos aleja de Dios y nos quita la esperanza. La gratitud es un estilo de vida bíblico, difícil y motivado por la Gracia y aunque todos podemos llevarlo, la verdadera Gracia y el poder transformador de la gratitud, están reservados para aquellos que conocen y aceptan al Dador de cada buena dádiva y que son receptores de su Gracia Redentora.

Los cristianos creemos que hemos sido creados por un Dios personal, Padre Celestial y se nos recomienda alabar a nuestro Creador. En la gratitud cristiana a Dios se lo ve como el dador generoso de todas las cosas buenas y debido a esto, hay un gran sentido de deuda moral que permite a los cristianos compartir un vínculo común, la configuración de todos los aspectos de la vida de un creyente. La gratitud para los cristianos, es un reconocimiento de la generosidad de Dios que inspira a dar forma a nuestros propios pensamientos y acciones en torno de tales ideales. El sentimiento de gratitud es una de las maneras más precisas de encontrar la presencia de Dios en nuestras vidas. Para Cicerón, "la gratitud no es solo la mas grande de las virtudes , sino la madre de todas las demás". La tendencias modernas de nuestra espiritualidad cristiana, incluyen evaluaciones de permanente agradecimiento y gratitud hacia Dios, y ese sentimiento de gratitud, es una de las maneras mas poderosas y precisas de encontrar la presencia de Dios en nuestras vidas.


DR. FERNANDO ROSERO GONZÁLEZ
REG. 1.089 COLEGIO DE ABOGADOS DEL GUAYAS
REG. 09-1996-87 FORO DE ABOGADOS

viernes, 13 de enero de 2017



LA BIBLIA. ¿ ABURRIDA E IRRELEVANTE ?




Este fin de año, me he tomado algunas horas para leer detenidamente los comentarios que nos envían nuestros lectores, en especial de nuestras publicaciones que hacen referencia a la Biblia. En una gran e importante mayoría, sus comentarios son de respeto, alabanza y una profunda convicción de la existencia de Dios y en especial señalan que la Biblia está llena de historias de amor, guerra, nacimiento, muerte y milagros. Hay poesía, cultura, historia y teología. 

Unos pocos lectores, consideran a la Biblia, como un libro demasiado aburrido, demasiado religioso, demasiado irrelevante, demasiado largo. También hay de aquellos, que no creen en Dios. Se dicen ateos. También los hay quienes profesan otras religiones. Respeto la opinión de todos mis lectores, pero para mi la Biblia es el libro que narra la mayor y más convincente historia de todos los tiempos: la historia de un Dios verdadero que ama a sus hijos y estableció para ellos un camino de salvación y un sendero a la eternidad. 

Cada una de las historias que encontramos en este maravilloso libro, revelan al Dios de la gracia: al Dios que habla, al Dios que actúa, al Dios que escucha, al Dios cuyo amor por su pueblo culminó con el sacrificio de Jesús, su hijo único, para expiar los pecados de la humanidad. Ese Dios que vive y está más activo hoy; que continúa escuchando, continúa actuando y sigue derramando su gracia sobre nosotros. Esa gracia se extiende a nuestras debilidades diarias, a nuestras altas, a nuestras bajas, y a nuestros períodos intermedios, a nuestros momentos de dudas y temores y más importante aún, a nuestra respuesta a su llamado en nuestras vidas. Él es el mismo Dios que perdonó las fallas de David y rescató a Jonás del obscuro vientre de un pez. Ese mismo Padre Celestial que guió a los israelitas por el desierto que desea pastorearnos a lo largo de nuestro corto peregrinaje en este transitorio mundo terrenal, para ayudarnos a superar nuestros fracasos y que nuestra morada final sea el cielo, a su lado, rescatándonos para la eternidad. ¿Aburrida e irrelevante?. De ninguna manera. Dios te ha dado el libre albedrío; de seguirlo o seguir al maligno. Tu morada eterna podrá ser en el cielo o en el infierno. Tú decides. Te aconsejo que leas la Biblia y disfruta de la más auténtica y más grande historia jamás escrita.

DR. FERNANDO ROSERO GONZÁLEZ
REG. 1.089 COLEGIO DE ABOGADOS DEL GUAYAS
REG. 09-1996-87  FORO DE ABOGADOS

jueves, 12 de enero de 2017


SALVOS POR LA GRACIA DE DIOS




¿Por qué los cristianos son tan poco bondadosos los unos con los otros?

Este se debe a que perdemos de vista nuestra necesidad diaria de gracia. Comenzamos a dar por sentada nuestra salvación. Olvidamos la realidad de que somos pecadores, salvados por la gracia. Y el corazón que olvida el continuo regalo de la gracia que Dios nos da, pronto se endurece hacia los demás. El pueblo de Dios es olvidadizo.

Si le damos una mirada a los libros de Génesis y Éxodo, veremos que es así. Quizás por eso Pablo siempre iniciaba y cerraba sus cartas, con palabras relacionados con la gracia. Él ungió a su protegido, Timoteo: "Fortalécete por la gracia que tenemos en Cristo Jesús " ( 2 Timoteo 2:1) Y el escritor de Hebreos advirtió:" Busquen la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. Asegúrense de que nadie deje de alcanzar la gracia de Dios; de que ninguna raíz amarga brote y cause dificultades y corrompa a muchos" ( Hebreos 12: 14-15).

La mayoría de los cristianos tienen un entendimiento básico de la gracia como el favor o la misericordia inmerecida de Dios hacia la humanidad. Sabemos que hemos sido salvados por la gracia (Efesios 2:8). No obstante, después de la salvación muchos creyentes profesos no tienen idea del impacto maravilloso que posee la gracia en sus vidas cotidianas.

La gracia no es un regalo que Dios nos da una sola vez y ya. Como los cristianos seguimos luchando con el pecado hasta el día en que veamos a Jesús cara a cara, necesitamos la gracia de Dios cada día en nuestras vidas.

La palabra gracia se menciona ciento cincuenta veces en el Nuevo Testamento y estas muchas referencias muestran con claridad su multifacética y rica naturaleza. Jesús vino a la tierra " lleno de gracia y de verdad" (Juan 1:14). Y en tanto Jesús era la encarnación completa de la verdad y la rectitud de Dios, también era la materialización de su amor hacia aquellos que vino a salvar. El escritor de Hebreos describe el trono de Dios, como el "trono de la gracia" (Hebreos 4:16), un lugar al que los creyentes podían acercarse ante el Señor con confianza. El mayor y más celoso proponente de la gracia en la Biblia, es el apóstol Pablo. Él estaba tan enamorado de la gracia que siempre comenzaba y cerraba sus cartas, las cuales leemos en el Nuevo Testamento, haciendo referencia a ellas. Pablo sabía que Dios perdonó sus pecados, no a causa de las buenas obras que el apóstol hiciera, sino por la gracia de Dios " Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aún estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos) y juntamente con él nos resucitó. Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras , para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas." ( Efesios 2: 4-10). Pablo sabía que era el más grande de los pecadores, y todo lo que Dios había hecho por él, implicaba una divina expresión de la gracia (1 Corintios 15:10). Para Pablo la gracia era mucho más que teología. Se trataba de la fuerza motivadora de todo lo que hacía en su vida. La gracia de Dios lo movía a mostrar bondad hacia aquellos que no lo merecían En teología cristiana se entiende por gracia divina o gracia santificante un favor o don gratuito concedido por Dios para ayudar al hombre a cumplir los mandamientos, salvarse y alcanzar al Reino de Dios, como también se entiende el acto de amor unilateral e inmerecido por el que Dios llama continuamente las almas hacia Sí.

Cuando las personas se convierten y comienzan a asistir a una iglesia, tal cosa no significa que ya no necesitan de la gracia. Es todo lo contrario. La iglesia atrae al que reconoce su desesperada necesidad de gracia. Estamos llamados a bañarnos en la gracia de Dios, y como cristianos debemos hacer que su gracia, también se derrame sobre nuestros hermanos en Cristo Jesús.

La gracia es fundamental en todo lo que Dios hace en nuestras vidas, por cuanto por ella seremos salvos en nuestro propósito de alcanzar la vida eterna, morando en el Reino de nuestro Padre Celestial.

DR. FERNANDO ROSERO GONZÁLEZ